Epilepsia refractaria, trastornos del movimiento y dolor crónico neurogénico. Técnicas quirúrgicas que modifican los circuitos del sistema nervioso para restaurar la calidad de vida.
La cirugía funcional no extirpa tejido enfermo, sino que modifica los circuitos del sistema nervioso para corregir su mal funcionamiento. Su objetivo es restaurar la función neurológica perdida o controlar síntomas que no responden al tratamiento médico.
Las indicaciones principales son la epilepsia refractaria (que no responde a dos o más fármacos), los trastornos del movimiento (Parkinson, temblor esencial, distonía) y el dolor crónico neurogénico (neuralgia del trigémino, dolor post-ictus).
| Patología | Tratamiento quirúrgico |
|---|---|
| Epilepsia refractaria | Resección del foco epiléptico, callosotomía o estimulación del nervio vago |
| Parkinson (terapia DBS) | Estimulación cerebral profunda (Deep Brain Stimulation) del núcleo subtalámico |
| Temblor esencial | DBS talámico o talamotomía con ultrasonido focalizado (FUS) |
| Neuralgia del trigémino | Descompresión microvascular (cirugía de Jannetta) o radiocirugía |
| Dolor crónico neurogénico | Estimulación de la corteza motora o neuroestimulación medular |
Hasta el 30% de los pacientes epilépticos no controlan las crisis con medicación. La cirugía puede lograr la desaparición completa de las crisis en el 60–70% de casos seleccionados adecuadamente.
La estimulación cerebral profunda (DBS) es el tratamiento de referencia para el Parkinson y el temblor esencial que no responden a medicación, con excelentes resultados en calidad de vida.
La descompresión microvascular es la técnica con mayor tasa de curación a largo plazo para la neuralgia del trigémino: elimina el dolor en el 85–90% de los pacientes.
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